"LAS NUBES se estrenó el aƱo 423 antes de Cristo y estĆ” considerada, salvo por Sócrates, la mejor de las comedias de Aristófanes. Su tema central es la crĆtica sin tapujos a la escuela socrĆ”tica y la trama desarrolla un tema que, veinte siglos mĆ”s tarde, sigue estando de plena actualidad: las complicadas e inagotables relaciones entre padres e hijos.
La historia es muy sencilla: ESTREPSĆADES, que va camino de la ruina por culpa de las deudas del holgazĆ”n de su hijo, decide apuntarse en la escuela de Sócrates para aprender retórica, un arte con el que pretende convencer a sus acreedores de que las cosas no son como parecen que son y que, en realidad, no les debe nada. Ante su incapacidad para los estudios, obliga a su hijo a tomar clases de retórica y Ć©ste, aprende tan bien y tan rĆ”pido, que le harĆ” la vida imposible.
Las nubes es una crĆtica contra la tiranĆa de los hijos y contra todos aquellos pedantes que quieren hacernos comulgar con ruedas de molino que, en esta obra, estĆ”n representados por Sócrates y Querefonte, dos enemigos Ćntimos del propio Aristófanes.
Absolutamente impregnados por el espĆritu de Aristófanes, hemos hecho una versión tan gamberra como lo fue en su Ć©poca LAS NUBES. La acción se sitĆŗa a pocos dĆas de la inauguración del teatro de Augusta EmĆ©rita, la actual MĆ©rida. El gerente del coliseo, un teatrero de pro, intenta convencer a la empresaria de paredes de las ventajas de haber edificado un teatro para seis mil personas, en lugar de las mil previstas, y de lo tremendamente rompedor que serĆ” inaugurar un teatro romano con una obra griega. Un planteamiento que apuesta claramente por el gĆ©nero āteatro dentro del teatroā, y que nos permite ironizar sobre una profesión en la que las cosas no han cambiado mucho en los Ćŗltimos veinte siglos. Para hacer nuestra adaptación hemos deconstruido el texto original, lo hemos desordenado, cortado, mutilado y vuelto a ordenar; hemos aƱadido personajes, tramas y gags, hemos sustituido canciones, actualizado bromas incomprensibles, inventado problemas teatrales, nos hemos reĆdo de nosotros mismos, y, como guinda, lo hemos sazonado todo con unas ganas inagotables de querer que el pĆŗblico no sólo sea nuestro cómplice sino que recuerde esta función como la mejor noche de su vida.
AsĆ somos de ambiciosos."