Edipo, rey de Tebas, deja el trono a sus hijos EtĆ©ocles y Polinices para ser compartido por ambos. Sin embargo, EtĆ©ocles niega este derecho a su hermano. Polinices recluta entonces un ejĆ©rcito en la vecina ciudad de Argos y ataca Tebas con siete batallones. Argos pierde la batalla y sus siete jefes mueren junto a la muralla tebana, quedando los cadĆ”veres insepultos. Rotas por el dolor, las madres e hijas de los fallecidos viajan a Atenas para suplicar ayuda al rey Teseo. Su Ćŗnico deseo es recuperar los cuerpos para enterrarlos con dignidad y darles un Ćŗltimo beso.La propuesta de PĆ”rodos Teatro sobre Las suplicantes de EurĆpides nace con la firme vocación de romper la historicidad para hacer, desde el presente, un acto de justicia poĆ©tica con las mujeres de la tragedia clĆ”sica. En la obra original de EurĆpides, Teseo, una vez recuperados, impide el contacto fĆsico entre los cadĆ”veres y las madres para evitarles un sufrimiento mayor ante la crudeza de la muerte. Sin embargo, esta versión de Silvia Zarco desafĆa el texto original para conceder a estas mujeres el derecho sagrado de abrazar, acariciar y despedir por fin los cuerpos de sus hijos antes de que se conviertan en cenizas. Es en ese instante de brutal ternura cuando el elenco rompe a cantar una nana en griego. Una obra que desmonta la arrogancia de los tiranos y sitĆŗa la compasión y los lazos maternos en el centro exacto del escenario.