He visto espectáculos de Yllana que me han gustado más. Algunos sketches se alargan demasiado y pierden parte de su efecto cómico. Por ejemplo, la interacción con el público, como lanzar agua, resulta divertida al principio, pero al repetirse varias veces acaba perdiendo gracia. Aun así, el espectáculo tiene momentos divertidos y mantiene el sello característico de la compañía.