Dicen que los viejos rockeros nunca mueren y que pocas cosas pueden expresar mejor toda clase de sentimientos como la música rock en todas sus vertientes. Ese paso de los años es el que ha apartado a Bear de sus sueños, trabajándoosla todos los días en un taller de coches y recordando aquellos años entre 2005 y 2010 donde su grupos ‘Los Bears’ (de ahí su apodo) arrasaron en todas las fiestas populares de España cantando los mejores temas de rock de la historia. Aquello terminó y toca madurar, trabajar... y tratar de convivir con los recuerdos de la que fue la mejor época de su vida en un presente poco motivador. Pero el encuentro fortuito en el taller con la vocalista principal del grupo Rachel, que estrellado su coche sin culpa alguna, le despierta de nuevo las ganas de volver al rock, de recrear el grupo y con él, de volver a sentir... y en ese sentimiento jamás ha podido olvidar a su amor platónico Tina. El casting y la creación del grupo con savia nueva no es precisamente lo más acertado, una rapera, su amigo del taller Manrico, que no destaca entre sus virtudes por la inteligencia o una bailarina con aspiraciones a cantante de pop no son los mejores ingredientes para recuperar el viejo esplendor de The Bears; pero en la vida como en el rock, todo es posible.