Calderón de la Barca tiene la capacidad de subyugarnos con personajes complejos, profundos y enigmÔticos, personajes que crean a su alrededor atmósferas imposibles de entender desde la pobre perspectiva de lo real. QuizÔs Calderón sea el dramaturgo Ôureo que mÔs desciende a las profundidades del ser, el que mÔs en combate coloca al personaje frente a sus miedos y anhelos mÔs profundos e inconfesables.
Siguiendo esta idea nos hemos querido acercar a personajes del mundo Calderoniano que se colocan en el umbral de lo humano, de lo real y de lo natural, es decir cercanos a lo extraordinario, a lo prodigioso y a lo monstruoso. Monstruo, ser fantĆ”stico que causa espanto. Ser que presenta anomalĆas respecto a su especie. Aquello que resulta excesivo. Monstruoso es lo extraordinario.
Calderón, en muchas de sus obras, coloca como protagonista a uno de estos monstruos acompaƱƔndolos, en ocasiones, de profecĆas que anuncian, desde antes de su nacimiento, que serĆ”n los culpables de una fatalidad. Es por ello que los otros humanos, los encierran, los esconden, previniendo asĆ al mundo del mal que les causarĆa su libertad.
En esta pieza, partiendo de textos como La hija del aire, El monstruo de los jardines y El mayor monstruo del mundo, y con ecos de otros personajes como Segismundo, de La vida es sueƱo, nos preguntamos si no son el miedo, la represión y, en definitiva, la violencia los verdaderos padres de estos monstruos. En escena SemĆramis, Aquiles y Herodes, tres monstruos pertenecientes a estas tres obras de Calderón, contarĆ”n sus historias desde su punto de vista. Entrelazando asĆ, narración en voz de los propios personajes, y escenas de dichas obras. Se trata de tres viajes que van de la prisión a la libertad. Del engaƱo al conocimiento de la identidad. Del amor a la perdición mĆ”s absoluta. QuizĆ”s, entiendan por quĆ© un dĆa, en un mundo de humanos, despertaron enjaulados como bestias. Por quĆ© se les teme. Y por quĆ© el miedo les arrojó a perder lo que mĆ”s querĆan.