No puedo dejar de lavar de los platos gira en torno a la figura central, Paula Cristina, que viene a ofrecerse en sacrificio, entre una serie de retablos y un altar.
Dentro de cada retablo, tenemos una adolescente, una abuela, una figura y una amiga. Todas estÔn dentro de sus propias casas, hasta que finalmente se muestra cuÔl es el apego mÔs fuerte de Paula Cristina y comienza la liberación de todas. Por ello, se trata de obra mÔs asociativa que discursiva.
¿Puedes soltar el control? ¿Qué son los apegos? ¿El apego es malo? ¿Qué es lo que has heredado? ¿Has olvidado? ¿Cuidas tu imagen? ¿Para ti o para los demÔs? El motor de partida para Casales fue el no querer hablar de la muerte de su padre ni de su ruptura de pareja. Todo de lo que no quieres hablar te encuentra todo el rato y es el impulso para el nacimiento de esta pieza, que es una manera de hablar de los (des)apegos, de quiénes éramos, de quiénes somos, de la familia y de las nuevas familias, que son las amigas.
āTrabajando sobre cómo encontrar quĆ© son los apegos en general, encontrĆ© los mĆos y creo que todo es bastante universal. Al principio, tenĆa miedo de que las personas no conectaran, y ahora creo que todas las personas tienen las mismas vulnerabilidades, por eso la pieza es mayormente asociativa y cada espectador encontrarĆ” su sitio dentro de la pieza. Hay cosas que no sĆ© explicar, no sĆ© porque estĆ”n, son intuiciones. Estoy aprendiendo a trabajar soltando el control, dejando que la pieza se revele. Todos tenemos nuestros propios saltos de fe y a veces ni siquiera los llevamos a cabo. Y tambiĆ©n estĆ” bienā.