Esta versión de Oliver Twist es el musical de los niƱos olvidados, de aquellos que no tienen quien vele por ellos, de aquellos que estĆ”n a nuestro alrededor con su dolor y su tristeza y que tienden a pasar inadvertidos. Los adultos no siempre vemos la miseria, la soledad, el acosoā¦; a veces no nos damos cuenta de las seƱales con las que expresan su angustia, de sus dificultades para hablarnos de lo que se cuela en sus pesadillas. Oliver Twist nos recuerda el niƱo que fuimos, el que sigue en nuestro interior y nos habla aunque solo lo escuchemos en ocasiones, el que entiende a la perfección a esos otros que, desde el escenario, se ven obligados a crecer demasiado deprisa.
No es casual que los creadores de ese gran Ć©xito que es el musical Los chicos del coro (el productor Rafa Coto, el escritor Pedro VĆllora, el director Juan Luis Iborra) hayan escogido Oliver Twist para su siguiente proyecto juntos. En Los chicos del coro veĆamos a unos niƱos igualmente desprotegidos dentro de un entorno de violencia que iba desde la reciente Segunda Guerra Mundial a las carencias educativas de una Ć©poca difĆcil, y que logran encontrar un camino de esperanza mediante la mĆŗsica y la ayuda de unos pocos adultos que sĆ confĆan en ellos. Los Chicos del Coro habla de la educación bien entendida, de los valores humanĆsticos, del arte que nos hace ser mejores. De manera similar, en Oliver Twist estĆ” la advertencia de adónde conduce una sociedad que descuida la formación y el cuidado de los mĆ”s jóvenes, a la vez que nos muestra cómo nuestras buenas acciones hacia los demĆ”s pueden contribuir decisivamente a crear un mejor futuro protegiendo a aquellos que habrĆ”n de construirlo.
Con Oliver Twist, el musical se quiere llenar de ilusión y esperanza a los espectadores mÔs jóvenes y a sus familias. Oliver es un héroe adolescente, un muchacho que estÔ a punto de complicarse la vida para siempre pero que logra salir adelante con buen Ônimo, confianza y con algo de ayuda por parte de sus mayores. Es algo que nos ha pasado casi a todos (aunque, por fortuna, con menos dramatismo), y es lo que quisiéramos proponer a los demÔs: un futuro inmediato de música, de entretenimiento, de emoción, de felicidad. Eso es Oliver Twist, el musical.