Desde el sonido del primer grito al nacer, hasta la exhalación del último suspiro (el sonido de la muerte), toda nuestra existencia está marcada por el retumbar de vibraciones y matices acústicos. Una sucesión de voces solistas, naturales y artificiales que cantan, silban, reclaman, pitan y se comunican cada día, sin una intención concreta ni el deseo de deleitar a un tercero. Un concierto frío y ajeno a nosotros. Una obra de arte sin artistas.
Desde el sonido del agua que imita el útero materno y nos acompaña durante nueve meses como un hilo musical, hasta el sonido abrupto de un manantial que brota desde el interior de las rocas y saca con fuerza lo que durante años ha ido acumulando en su interior. Así suena “Pasaje”. Un rango de frecuencias que, interpretadas únicamente con la voz de dos cantaoras y los sonidos terrenales de la percusión más tradicional, crearán todo un universo acústico. Tan sencillo y tan complejo como la atmósfera sonora creada por la naturaleza. “Pasaje”: una huella sonante.
Director, coreógrafo y bailarín, titulado en Danza Española por el Conservatorio Maribel Gallardo de Cádiz y licenciado en Coreografía de Danza Española y Flamenco por el Conservatorio Superior de Danza María de Ávila de Madrid, Juan Carlos Avecilla ha trabajado, desde muy joven, en las compañías de Antonio Márquez, Javier La Torre, Antonio “El Pipa” o Ángel Rojas, entre otras. En 2015 comienza su aventura como coreógrafo, faceta que compagina con la de bailarín y director de su propia compañía, cuyo último trabajo llega al Real Coliseo.