Una actriz, empresaria, autora, dramaturgaā¦, una mujer que recorre los caminos del teatro y del tiempo sola, se enfrenta al maestro Lope de Vega frente al pĆŗblico. Hace hablar a Laura, la vengadora de las mujeres; y a Fenisa, la buscona; y a Aurora, la bella ninfa; y a la villana; y a la boba; y a Laurencia⦠Muchas de estas mujeres que ella representa se le revelan al ser dichas y al verse comparadas con las mujeres que habitan el hoy, las que reciben sus versos y sus acciones. ĀæTerminarĆ”n, ella y las palabras de Lope, sepultadas por la ceniza del tiempo que todo lo opaca?
Un tiempo que no dejarĆ” de pasarā¦, y que nos harĆ” revisar la mirada sobre la sociedad, sobre la mujer y el hombre, sobre el Teatro. Y asĆ nos sumergimos en este viaje y asĆ llegamos a āQuerella de Lope y las mujeresā.
Nos dice Ernesto Arias, el director de la obra, que āāQuerella de Lope y las mujeresā no pretende juzgar literariamente al gran poeta, ni poner en duda la fuerza escĆ©nica de sus personajes; pero sĆ cuestionar algunos valores que inevitablemente transmiten sus obras; que aunque, seguramente eran muy avanzados para la Ć©poca en la que fueron escritas, no podĆan dejar de estar enmarcados en el orden social de entonces. Un orden social que, en muchos aspectos, resulta demasiado anticuado como para no plantearse la conveniencia de seguir transmitiĆ©ndolos.ā
Encuentro con el público al finalizar el espectÔculo.