Dos hemisferios: derecho e izquierdo. Dos opuestos. Dos hermanas (Andrea y Rosa) viven en la misma casa, en zonas separadas. El único espacio que comparten es la cocina, pero el acuerdo es utilizarla por turnos, dividiéndose el tiempo. Todo estÔ dividido y construido para no cruzarse nunca. Asimismo, alguien se hace con el espacio en el que vive Andrea. ¿Sucede realmente? ¿Quién invade el espacio de Andrea y le lleva a ocupar el espacio de la hermana?
Andrea y Rosa son criaturas actuales . Su pasado rige sus vidas y las envuelve como una nube negra y rosa. Sus remordimientos y sus penas cobran vida, mientras que el presente se pierde ante sus ojos como un tren que pasa a toda velocidad sobre las vĆas de sus recuerdos. La fe de Andrea es como el escepticismo de Rosa. Sus enfermedades, aunque de muy distinta naturaleza, son casi similares porque las hacen iguales.
Una relación enfermiza y un horrible secreto que cuelga sobre sus cabezas, las mantiene despiertas. Y su salvación es una ficción constante .
Y Andrea es la que desempeƱa el papel mĆ”s importante, porque su esquizofrenia la lleva mĆ”s allĆ” de la interpretación de un simple personaje. Rosa, por otra parte, utiliza a su hermana como espejo para deformarse a sĆ misma. Capta su naturaleza y se retroalimenta de ella para continuar manteniendo la esperanza; Andrea y Rosa existen en algĆŗn lugar recóndito, dentro de la otra. Su casa se convierte en una cĆ”rcel poblada de entidades que quizĆ”s son sus mismos fantasmas, sus miedos, esos miedos vinculados a sus traumas infantiles, a las palabras de los adultos que resuenan todavĆa a sus jefes y como el eco de pasos a lo lejos, los rodean y les revela que su futuro no es mĆ”s que una decisión entre un paseo de dos niƱas que se toman la mano y dos mujeres conscientes de que ayudarse no significa recorrer el mismo camino de siempre, si no compartir el mismo miedo.