Queremos creer que podemos entenderlo. Queremos creer que podemos hacernos una idea de cómo es. Porque también hemos sufrido, también lo hemos pasado mal, también hemos llorado por las noches. Y como hemos sufrido, pensamos que podemos ponernos en el lugar de otro. Pero no es verdad. Hay casos en los que, sencillamente, no podemos. No podemos ni siquiera imaginar lo que se siente, las reverberaciones que tiene. Cuando asumes eso, percibes la distancia que hay entre dos seres: el ser herido y el que lo contempla. Y si hay distancia, resulta evidente que no se está en el mismo sitio.
Con el ánimo de hacer un teatro comprometido con los conflictos éticos y sociales, un teatro que pone en primer término la historia y la palabra y que se apoya en la convención teatral y en la interpretación como puntales maestros para construir su discurso escénico, Serena Producciones presenta “Solo un metro de distancia”. Un proyecto que se sumerge, a través de la historia de un abuso sexual infantil, en las turbias aguas del daño, de cómo convivimos con él y de qué nos pasa cuando nos damos cuenta de que sólo podemos entender el dolor propio.
“Solo un metro de distancia” es una historia sobre el daño, sobre la incomprensión, sobre la distancia abismal que existe entre lo que creemos que somos y lo que nuestros actos dicen que somos, sobre nuestra incapacidad para entendernos a nosotros mismos, sobre la imposibilidad de entender a los demás, sobre esa mirada próxima pero inevitablemente externa de quienes somos testigos de un daño, un sufrimiento, una injusticia, una aberración.