El dolor es inevitable, no hemos respirado un segundo sobre la tierra sin él. Algún tipo de secreto, algún un misterio, reside en ello, porque esa parte de la existencia, la dolorosa, produce monumentos que claman milagros. Pergolesi, en doce partes, lo describe y ruega fuerza para soportarlo.
El colectivo madrileño Teatro Xtremo nos propone una visión abierta y sincera de la composición musical del texto religioso Stabat Mater, de Pergolesi (1710-1736). Una pieza de creación contemporánea y carácter performativo, con acciones plásticas y cámaras en directo, interpretada por una mezzosoprano, una soprano, dos performers y seis músicos.
Ricardo Campelo, director de la obra, nos habla así de este proyecto:
“¿Cómo seguir manteniendo una relación estática con una obra etérea?, ¿cómo plantear significados concretos a algo inmaterial? Siempre que intento escribir algo coherente para la comunicación de una pieza me siento acorralado. Darle una capa de significado a una tarea que justo se lleva a cabo porque no hay otra manera de describirla me hace sentir injusto. Podría decir que hablo de fe, de madres, de mujeres, de hombres, de Cristos, de putas y de arte, y aun así se quedarían millones de “temas”, formas, tareas, acciones y esperanzas fuera. Disculpadme, simplemente sirvo a Dios en el Ministerio de la Belleza, y de eso va todo mi trabajo, toda mi vida, toda esta labor inefable. Por eso ante esta tarea que se me ha encomendado solo me queda hacer lo que hacemos siempre los que hacemos esto, rezar: “Haz que mis enemigos se conviertan en mis amigos, y si eso es posible, haz cualquier intento para que nunca me dañen. Hazme a mí y a todas mis obras invulnerables. Santa Rita de Cascia, santa de las causas imposibles y desesperadas, gracias por toda tu poderosa, decisiva y maravillosa ayuda que me has ofrecido hasta el momento. Infinitas gracias. Aunque sea una persona indigna para ello, ofréceme tu ayuda de nuevo, y siempre en mi arte, y protege siempre todo lo que he creado para que incluso, a pesar de mí, sea siempre de una gran belleza”. (Yves Klein).”