Refleja en tono humorístico y punzante cómo nos comportamos en nuestras relaciones. Tanto con los más cercanos como con los desconocidos. Con las franquezas y las hipocresías que nos caracterizan a todos.
Lo peor de ir al teatro es la poca consideración y lo poco respetuosa que es una parte de la gente que asiste. Parece que cada vez cuesta más que todos entendamos que no se está en el salón de casa. No se puede hablar, ni desenvolver caramelos , ni bostezar como energúmenos ni...
Y,desde lu...