Zarzuela con Vermut es una propuesta escénica que celebra la vitalidad, la memoria y la evolución de uno de los grandes géneros líricos de nuestra cultura. Concebido como un homenaje vivo a la zarzuela y a quienes la han mantenido en pie generación tras generación, este espectáculo invita al público a redescubrir un patrimonio musical que no pertenece únicamente al pasado, sino que sigue transformándose y dialogando con el presente.
Lejos de plantearse como un recital convencional, Zarzuela con Vermut combina música, dramaturgia y emoción para ofrecer una experiencia cercana, elegante y profundamente humana, donde los recuerdos, las melodías y las historias personales se entrelazan con algunos de los momentos más brillantes —y también más desconocidos— del repertorio zarzuelístico.
Un viaje emocional a través de la zarzuela
El espectáculo se articula como un recorrido musical y narrativo por grandes páginas del género, junto a números menos frecuentados que se revelan como auténticas joyas ocultas. Esta selección cuidadosa permite al público reencontrarse con melodías emblemáticas y, al mismo tiempo, descubrir obras que merecen un lugar destacado en la memoria colectiva.
La historia se construye a través del personaje de Paloma, una mujer que, en un momento crucial de su vida, recibe la visita de los recuerdos. Estos aparecen en forma de números musicales que evocan su pasado, sus vivencias y los vínculos que la han definido. La zarzuela se convierte así en un vehículo narrativo que conecta emoción, identidad y tiempo, dotando al espectáculo de una dimensión íntima y evocadora.
Grandes intérpretes al servicio del género
Zarzuela con Vermut cuenta con un elenco de primer nivel, formado por voces ampliamente reconocidas en el ámbito lírico. Figuras como Milagros Martín o María Rodríguez encarnan a Josefina, aportando una interpretación sólida, expresiva y profundamente respetuosa con la tradición del género.
Junto a ellas, intérpretes como Ruth González y Rebeca Cardiel (Paloma), Andrés Lara y Enrique Ferrer (Javier), Ángel Walter y Paco Sánchez (Max), así como Enrique Sánchez y John Heath (Julián), construyen un mosaico de personajes llenos de matices. Cada voz aporta su personalidad y experiencia para dar vida a un espectáculo coral que equilibra lirismo, teatralidad y cercanía.
Música en directo y una sonoridad cuidada
La música en directo es uno de los pilares fundamentales de Zarzuela con Vermut. Bajo la dirección musical de Miguel Huertas, el piano dialoga con una formación de cámara que incluye violonchelo, clarinete y percusión, creando una sonoridad rica y envolvente que realza cada número musical.
Esta instrumentación permite una lectura fresca y refinada del repertorio, respetando su esencia pero adaptándolo a un formato escénico cercano, ideal para disfrutar de los matices vocales y emocionales de cada pieza. La música no solo acompaña la acción, sino que se convierte en narradora, evocando estados de ánimo y recuerdos compartidos.
Dramaturgia, escena y una mirada contemporánea
La dirección de escena y dramaturgia, a cargo de Susana Gómez, propone una puesta en escena elegante y accesible, donde el relato fluye con naturalidad entre lo musical y lo teatral. La escenografía, el vestuario y el diseño visual están concebidos para acompañar la historia sin imponerse, creando un espacio que invita a la nostalgia, pero también a la reflexión sobre el paso del tiempo y la vigencia del género.
El espectáculo huye del academicismo rígido para acercarse al espectador actual, proponiendo una experiencia distendida, casi confidencial, que conecta con públicos diversos: tanto con quienes conocen y aman la zarzuela como con quienes se acercan a ella por primera vez.
Una experiencia cultural cercana y celebratoria
Zarzuela con Vermut es, en esencia, una celebración. Una invitación a disfrutar de la música, de la palabra cantada y de las historias que forman parte de nuestra identidad cultural. El título del espectáculo evoca ese encuentro informal y compartido, donde el arte se disfruta sin solemnidad excesiva, con placer y complicidad.
Asistir a Zarzuela con Vermut es dejarse llevar por la emoción de la lírica, por la calidez de unas voces excepcionales y por la sensación de que la zarzuela sigue viva, dialogando con el presente. Un espectáculo que honra la tradición mientras la mira con ojos actuales, y que ofrece al público una experiencia tan musical como profundamente humana.